
¿Acaso esto importa? Para algunas personas sí ¡y mucho!, hacen de las características del signo parte de su identidad y hasta influye en la toma de decisiones, por ejemplo a la hora de buscar pareja.
A grandes rasgos la astrología trata de la predicción del futuro y de la descripción de la personalidad a través de los astros teniendo en cuenta la fecha en que naciste. El origen de los signos del zodíaco se remontaría a hace más de 3.000 años y pueblo babilonio habría sido el primero en admirar las estrellas y estudiarlas. Ahora bien, a medida que la ciencia fue avanzando la cientificidad de la astrología fue puesta en duda porque no ha podido demostrar empíricamente cómo los cuerpos celestes influyen en la personalidad o en el futuro. Algunos de los estudios más conocidos son:
- El experimento de Carson: Consistió en que 28 astrólogos hicieran más de 100 cartas natales a perfiles psicológicos generados por el test CPI (California Psychological Inventory). Se utilizó el protocolo experimental doble ciego (elimina prácticamente todos los sesgos que pudieran influenciar los resultados de la investigación). Los resultados indicaron que las predicciones de la carta natal no eran mejor que el azar y de este modo se refutó la “hipótesis astrológica”.
- El experimento de Dean y Kelly: Realizaron una prueba a gran escala donde evaluaron más de cien variables entre las cuales había conductuales, cognitivas y fisiológicas, y no encontraron pruebas que sustenten a la astrología. También hicieron un estudio con astrólogos con muchos años de experiencias y sujetos con marcadas características de personalidad según el Cuestionario de personalidad de Eysenk y el porcentaje de acierto de los astrólogos para describir estas personalidades fue muy bajo.
- Efecto Marte: Michael Gauquelin estudió la posición de Marte en las cartas natales de deportistas exitosos y probó las correlaciones positivas entre las posiciones diurnas de algunos planetas y el acierto en las profesiones que la astrología asocia tradicionalmente a esos planetas. Si bien este estudio sí dio resultados que apoyaron a la astrología, se encontró metodológicamente inconsistente y no fue replicado con éxito.
Por otro lado, en 2014 la NASA publicó un artículo dónde diferencian astronomía y astrología afirmando que esta última no es ciencia y señala que los babilonios ignoraron una constelación por la que se mueve el sol para que coincidieran con la cantidad de meses en el calendario, por lo tanto los signos del zodíaco serían 13; a esto se suma que el eje de la tierra se corrió, por lo tanto los días que corresponden a cada signo ya no son los mismos que hace 3.000 años.
Y ante todo esto podemos preguntarnos ¿por qué la gente sigue creyendo en el horóscopo? O si sos un creyente, ¿entonces por qué te define tan bien? Hay una respuesta pare esto: El Efecto Forer (también conocido como Efecto Barnum).
Bertram Forer realizó una investigación en 1949 que consistió en entregarle a sus estudiantes un test de personalidad llamado DBI (Diagnostic Interest Blank), que evalúa variables tales como hobbies, intereses, etc. y les dijo que al día siguiente les daría una descripción detallada de su personalidad basada en el test. Forer tomó un libro de astrología y extrajo frases relacionadas a la personalidad para armar una única descripción que luego entregaría a todos los alumnos (ellos no sabían esto, obviamente). Al entregarles las descripciones les pidió que puntuaran de 0 (pobre) a 5 (excelente) que tan acertada era la descripción, el promedio de las puntuaciones fue de 4,26. Desde entonces el experimento fue replicado muchas veces con resultados similares.
La conclusión fue que la gente tiende a dar por válidas y acertadas aquellas descripciones vagas e imprecisas aun cuando esas descripciones no son personalizadas. Otra curiosidad de este efecto, es que se demostró que se da independientemente de la edad, la experiencia de los sujetos y si el administrador del test es un profesional o no, la gente acepta igual estas descripciones.
Un sesgo relevante en estos casos es el de validación subjetiva o personal, este consiste en vincular información no relacionada porque por su creencia personal sí lo están. El otro sesgo importante es el de confirmación, que como expliqué en un artículo previo, consiste en seleccionar la información de manera sesgada, en este caso sería tomar esa información vaga de las descripciones astrológicas (que además tienden a ser positivas) y adoptarlas porque coinciden con nuestro punto de vista, vieron que es re común el “¡Me describe re bien!”. Además se suma que seleccionar alguna información más neutral o negativa tampoco sería tan terrible porque “es propia del signo y todos con ese signo son así”.
Para ir finalizando, un dato interesante que encontré fue que en 1984 en Estados Unidos el Comité para la Investigación Científica de las Reclamaciones de lo Paranormal hizo una campaña para que los periódicos hicieran un descargo aclarando que el horóscopo era una lectura para entretenerse y que no se basa en datos científicos, la mayoría se negó a hacerlo porque consideraba que la gente ya lo sabía. Sin embargo, hay mucha gente que cree en estas predicciones y actúa de un modo diferente influenciada por el horóscopo; de hecho, P Pawlik y Buse (1984) confirmaron la teoría de la autoatribución, (que había aparecido en otros estudios que ponían a prueba la cientificidad de la astrología) ellos utilizaron una muestra de 799 sujetos con variada familiaridad con la astrología y encontraron que las personas pueden alterar su personalidad para adaptarse a sus conocimientos astrológicos.
En conclusión, no deberíamos creer en todo lo que leemos ni dejarnos guiar ciegamente por la intuición porque como pudieron ver, caemos fácilmente en sesgos. Y ahora, con toda esta esta información, la próxima vez que escuches hablar a alguien de las maravillas de su signo, ¡Te desafío a no pensar en el Efecto Forer! 😉
Bibliografía de consulta:
- Blackmoere, S., Seebold, M. (2001). The effect of horoscopes on women’s relationships. Recuperado de: https://www.susanblackmore.uk/articles/the-effect-of-horoscopes-on-womens-relationships/
- Carlson, S. (1985). A double-blind test of astrology. Nature. Recuperado de: https://muller.lbl.gov/papers/Astrology-Carlson.pdf
- Dean, G., Kelly I. ¿Resulta relevante la astrología para la consciencia y el factor psi(quico)? Recuperado de: https://astrologiaexperimental.com/2017/04/21/resulta-relevante-la-astrologia-para-la-consciencia-y-el-factor-psiquico/
- Forer, B. (1949). The fallacy of personal validation: A classroom demonstration of gullibility. http://apsychoserver.psych.arizona.edu/JJBAReprints/PSYC621/Forer_The%20fallacy%20of%20personal%20validation_1949.pdf
- Maero, F. (2014). Escribo artículos porque soy de Aries: el efecto Forer y el horóscopo. Compartir, 25, 07.
- NASA (2014). Constellations and the Calendar. Recuperado de: https://nasa.tumblr.com/post/150688852794/zodiac
- https://es.wikipedia.org/wiki/Ciencia_y_astrolog%C3%ADa