
En mi primer artículo hablé sobre la diferencia entre psicólogo y psicoanalista para diferenciar los campos laborales y corrientes en las que puede desarrollarse un psicólogo. Siguiendo esta línea, hoy voy a hablar sobre la TCC, elijo hablar de este tipo de terapias y no de otras simplemente porque tiene que ver con mi formación.
Si bien en los últimos años la TCC fue ganando terreno, mucha gente no sabe que es, es más, me ha pasado de preguntarle a diferentes personas que tipo de terapia hacían ¡y no tenían la menor idea! Y al indagar en que consistían las sesiones podía inferir que era psicoanálisis. Muchas personas desconocen que existen otras terapias y también esto viene de la mano con que la mayoría de los terapeutas son psicoanalistas, por lo tanto lamentablemente acceder a profesionales con otra formación puede no ser tan simple, ni hablar en lugares donde hay escases de profesionales.
En lo personal, cuando empecé a estudiar psicología me sentía atraída hacia el psicoanálisis, que es la corriente preponderante en la UBA, pero a la vez hacía materias electivas más relacionadas a lo científico y la biología porque eso también me interesaba. Al llegar a la mitad de la carrera me empecé a desencantar del psicoanálisis porque la teoría no me hacía mucho sentido, la idea de tener a un paciente tal vez durante años, con un trastorno que afectara significativamente su calidad de vida, no me entusiasmaba en lo absoluto y el marco terapéutico rígido que propone este tipo de terapia tampoco iba conmigo.
Finalmente, cerca de finalizar mis estudios de grado, conocí la terapia cognitiva-conductual y supe que eso era lo que quería, la corriente con la que me sentiría cómoda como terapeuta y apasionada por aprender.
Y ahora llegamos al punto: ¿Qué es la terapia cognitiva? Inicialmente es pertinente señalar que en realidad la TCC es una “familia” de terapias relacionadas y que están validadas empíricamente. Generalmente estás terapias tienen similitudes con la TCC estándar de Beck para la depresión y pueden variar en el énfasis que le ponen a la cognición y la conducta. Según Dobson y Dozois, todas las terapias TCC deben compartir los siguientes postulados básicos: que los procesos cognitivos afectan la conducta, que la actividad cognitiva puede ser monitoreada y modificada y que los cambios en los pensamientos, interpretaciones y supuestos, pueden conducir a modificar sus conductas.
Hayes, creador de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), planteó que estamos en la tercera ola de Terapias Cognitivas, y aunque no es una denominación aceptada por todos los desarrolladores de terapias (como por ejemplo Linehan y Wells), se ha extendido y popularizado.
En la primera fase o “primera ola”, nos encontramos con las terapias conductuales (TC) que fueron las primeras psicoterapias validadas empíricamente, sus fundamentos están dados por la teoría del aprendizaje. Entre sus representantes más notables están Joseph Wolpe (1958), quien desarrolló la teoría de la inhibición recíproca e introdujo el tratamiento de reducción del miedo, hoy conocido como desensibilización sistemática, validado empíricamente para fobia y ansiedad.
Por otro lado, Hans Eysenck proporcionó la base y el fundamento de las TC y criticó duramente al psicoanálisis afirmando que éste no era más efectivo que la ausencia de tratamiento.
Otros dos conductistas que influyeron significativamente en el desarrollo de la terapia cognitiva fueron Albert Bandura y Donald Meichenbaum. Bandura desarrolló la teoría del aprendizaje social y los conceptos de expectativa de refuerzo, autoeficacia y eficacia de resultado, modelado y aprendizaje vicario. Además logró demostrar que el refuerzo percibido reforzaba más que el refuerzo real que no era percibido como reforzador.
En cuanto a Meichenbaum, descubrió que el autodiálogo de las personas que hablan consigo mismas funciona como un control significativo en la conducta.
En la segunda fase aparece la terapia cognitiva, acá el énfasis está en el rol de la cognición, la atención y la memoria. Básicamente se plantea que la cognición media la conducta y que modificando el pensamiento, se modifica el estado emocional y la conducta. El representante más importante de la “segunda Ola” es Aaron Beck, a quien podemos considerar el padre de la Terapia Cognitiva.
Beck tenía formación psicoanalítica e intentando validar el concepto de hostilidad vuelta contra sí mismo en la depresión mediante el examen de los pensamientos y sueños, se encontró que la temática de éstos no era la hostilidad sino el fracaso y la pérdida. Dejando de lado el psicoanálisis pudo validar que las personas depresivas tenían un sesgo negativito de procesamiento de la información y desarrolló un tratamiento para la depresión que posteriormente se extendió al tratamiento de otros trastornos con algunas modificaciones.
Albert Ellis fue otro pionero en el desarrollo de la terapia cognitiva-conductual con su Terapia Relacional (TR), hoy Terapia Racional Emotiva y Comportamental (TREC), donde al igual que Beck puso énfasis en el pensamiento y creencias de los paciente e implementó un estilo de diálogo más activo, incluyendo tareas y ejercicios en el tratamiento. Además hizo una distinción entre pensamientos racionales e irracionales.
En las psicoterapias de la “tercera ola” el eje de atención se corre del contenido y pasa al procesamiento de los pensamientos y el énfasis está en la aceptación. ¿Qué quiere decir esto? Qué a diferencia de las terapias de la segunda ola, donde se cuestiona el contenido de los pensamientos para lograr el cambio, el interés acá está en prestar atención a cómo pensamos y cómo nos relacionamos con los pensamientos. Para simplificarlo aún más, en la TCC estándar por ejemplo, se pone a prueba la veracidad real del pensamiento viendo evidencias a favor y en contra de éste; en la TCC de la tercera ola se trata de ver a ese pensamiento como lo que es, un fenómeno mental que hay que aceptar y dejarlo ir.
Estas terapias están inspiradas en gran parte en el Programa de Reducción de Estrés Basado en Conciencia Plena (Mindfulness) (MBSR), desarrollado por Jon Kabat-Zinn (1990), quien toma de las enseñanzas del budismo la práctica de la atención plena definiéndola como una manera de prestar atención a la experiencia del momento presente, sin hacer juicios y con una actitud de aceptación.
Algunas de las principales terapias de tercera ola son: Terapia Dialéctica Comportamental (DBT; Linehan, 1993), La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT; Hayes et. al., 1999), la Terapia Cognitiva Basada en la Conciencia Plena (Mindfulness) (MBCT; Segal, Williams y Teasdale, 2002), la Terapia Metacognitiva (Wells, 1995), etc.
Es importante señalar que no son etapas superadoras, todas las terapias siguen vigentes, por ejemplo para tratar fobias específicas suele usarse terapia de exposición, que es un tratamiento conductual y para la depresión sigue funcionando muy bien la TCC clásica de la segunda fase.
Cuando se piensa en TCC muchas veces se asocia con terapias breves, esto no es tan así, el tratamiento dura lo que tiene que durar dependiendo el tipo de terapia y las necesidades del paciente, aunque sí tienen un tiempo estimativo que si se lo compara con el psicoanálisis puede ser mucho menor.
¿Por qué elegir una terapia TCC? Son las psicoterapias más estudiadas en la actualidad y se cuenta con una gran cantidad de investigaciones sobre la efectividad, eficacia y eficiencia de las mismas sobre una gran variedad de trastornos. También está demostrado que previenen las recaídas aún más que el tratamiento psicofarmacológico. Otra característica que a mi parecer es interesante, es que se requiere de la participación activa tanto del terapeuta como del paciente en la terapia (las TCC incluyen tareas y ejercicios como por ejemplo, hacer registros de pensamientos automáticos, exposición, role playing, meditación, etc) e incluso este último participa de la elaboración del plan de tratamiento.
La TCC es utilizada en todo el mundo como tratamiento de primera elección y afortunadamente cada vez está teniendo más difusión en nuestro país. Aquí intenté hacer un breve resumen que espero que haya despertado el interés de mis lectores para seguirse informando al respecto, si algo no quedó claro pueden preguntarme en los comentarios y aprovecho para spoilear que en artículos futuros desarrollaré con más detalle tipos de terapias y técnicas utilizadas en TCC.
Bibliografía:
- Garay, C. J., & Keegan, E. (2016). Terapia metacognitiva. El síndrome cognitivo atencional y los procesos cognitivos. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 25(2), 125-134.
- Keegan, E., & Holas, P. (2010). TERAPIA COGNITIVO-COMPORTA. MENTAL. TEORÍA Y PRÁCTICA. Handbook of Integrative Clinical Psychology and Psychiatry, 605-629.
- Korman, G. P., & Garay, C. J. (2012). El modelo de terapia cognitiva basada en la conciencia plena (mindfulness). Revista argentina de clínica psicológica, 21(1), 5-13.